Natalia Llorente y Taquikardia rescatan del Siglo de Oro Atila furioso, de Cristóbal de Virués, en el Corral de Comedias

Una entrevista de Gabriel Pérez de Castro
El Corral de Comedias de Alcalá de Henares continúa la temporada 2025-26 con Atila furioso, obra de Cristóbal de Virués recuperada por la compañía Taquikardia. Bajo la dirección de Natalia Llorente, actriz, dramaturga y directora, el montaje llega al Corral tras obtener el premio a la Mejor Dirección Novel en la XIII edición del Certamen Internacional de Teatro Clásico Almagro Off 2024.
Graduada en interpretación textual con matrícula de honor por la RESAD, Llorente ha trabajado en proyectos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la Fundación Siglo de Oro y el Teatro de La Abadía, además de estrenar obras de Lope de Vega y Ana Caro Mallén. Desde 2023 impulsa Taquikardia con el objetivo de entrelazar lo clásico y lo contemporáneo desde una mirada creativa y artística femenina, consolidándose como una de las voces emergentes más prometedoras de la escena española. Con motivo de su representación en el Corral, hablamos con ella sobre su trayectoria, su relación con el teatro clásico y cómo su visión personal impregna cada proyecto que lidera.
Pregunta:¿En qué consiste Atila furioso desde tu punto de vista y cómo la relacionas con la realidad social en el panorama actual?
Natalia Llorente: La obra en sí creo que hace una reflexión, por un lado, sobre lo que desencadena una tiranía y el poder, tanto político como social de un pueblo y, en este caso, sobre todo de una corte, porque todo sucede en este espacio; Y luego, para mí, sobre todo, es una reflexión también sobre las opciones, especialmente, de actuación que tiene la mujer en un mundo donde el poder está desmesuradamente en manos de un hombre.
P: Hay muchos autores del Siglo de Oro que, de alguna manera, quedan opacados por los más grandes y se quedan un poquito en el olvido. ¿Qué importancia le ves tú a sacar a estos autores de la sombra y darles un espacio, en este caso, en el Corral de Comedias?
R: Yo creo que es importante, primero, seguir indagando en nuestro Siglo de Oro, en nuestro patrimonio cultural. Creo que eso es muy relevante, incluso con obras de autores más reconocidos que siguen apareciendo. Pero también es fundamental salirse del canon de Lope, Tirso, Calderón, Cervantes. Hay otros autores y autoras, por supuesto, que por el contexto histórico del momento, por una cuestión de género o por lo que escribían, se han quedado olvidados y marginados de alguna manera. En el caso de Virués, tiene que ver con que era un autor que ponía en evidencia el poder político del momento y además, está considerado como uno de los exponentes del teatro horror que, por eso, no fue representado. Otro factor importante es que el público que asistía a los corrales gustaba de comedias más ligeras, con elementos más cómicos. Ojalá pudiésemos tener todos los datos, pero lo cierto es que aunque probablemente no fue representado en su época, si fue un autor respetado y reconocido. Autores como Lope o Cervantes alababan su escritura en varias de sus obras. Además, el Corral es también un lugar muy acorde para hacerlo: un corral del Siglo de Oro. Creo que son los espacios donde a estos autores les hubiese gustado representar sus obras y que, sin embargo, no tuvieron la oportunidad.

P: ¿Qué elementos escenográficos podrán ver los espectadores de Atila furioso, y cómo jugáis tanto tú, como el resto del elenco con ellos?
R: Pues hay un símbolo muy concreto en la función que no aparecía en el texto, pero que para mí era importante: el símbolo del caballo de Atila. Todo el mundo conoce la leyenda, ¿no?, que Atila tenía un caballo bajo cuyos pasos no volvía a crecer la hierba. Entonces, hay una simbología con ese caballo y con el propio Atila, que aparece mucho en la función, como una especie de mímesis entre ambos.
Para mí era importante que la obra no quedase localizada en una época concreta, porque hoy mismo seguimos viviendo momentos de tiranías y guerras, situaciones dolorosas y muy duras. Por eso quise que hubiese una especie de anacronía, y la encontré en el cuento: me resultaba más fácil narrar la historia desde un lugar de ensoñación, con un tono más mágico.
La acción sucede básicamente en un castillo. Los elementos que utilizamos son unas torres y unas escaleras que, en ocasiones, Atila ocupa como si fueran su trono, el símbolo del poder. Hay un juego de alturas: algunos personajes están más arriba, otros más abajo, y esa disposición refuerza la tensión dramática. El espacio, a medida que avanza la obra, se va desestructurando, igual que los personajes. Todo comienza muy ordenado y termina completamente desordenado, roto, hacia el final.
P: ¿Qué es el proyecto Taquikardia? ¿Qué nos puedes contar de ese proyecto, en qué consiste y cuál es tu labor dentro de él?
R: Puse en marcha el proyecto Taquikardia a finales de 2023, con la idea de construir y crear un espacio para seguir indagando, sobre todo, en textos clásicos. Esto también tiene que ver con mi biografía y con las cosas que he hecho. Es verdad que he tenido la oportunidad de participar en diferentes proyectos de teatro clásico, y siempre han estado vinculados a recuperar alguna obra o rescatar algún autor. Supongo que todo eso se va impregnando y es lo que me interesa. Sobre todo, el proyecto busca entrelazar lo de ayer y lo de hoy: cómo esos textos clásicos nos afectan en el presente. El primer proyecto que ha tenido Taquikardia ha sido precisamente este, Atila furioso. Además, el año pasado recibimos una ayuda de la Academia de las Artes Escénicas para trabajar con otro texto del siglo XVII, aunque en este caso es un texto inglés. De momento estamos viendo si puede salir adelante en algún momento.
P: ¿Qué te gustaría que se llevase el público cuando salga de ver Atila furioso en el Corral?
R: Yo creo que lo importante es que la gente se lleve, primero, un acercamiento al teatro clásico. El Corral tiene mucha tradición y un público muy acostumbrado a las obras clásicas, pero me gustaría que no les pareciera algo tan lejano. Que se emocionen con la historia y que, de alguna manera, cada uno pueda ver las conexiones que estas obras todavía tienen hoy. Han pasado 400 años, pero en muchos aspectos seguimos en el mismo sitio.
A pesar de la época en la que está escrito, el texto nos confronta con algo que es importante para el presente, y eso es lo que me gustaría: que la gente lo perciba, que les haga pensar en la situación en la que nos encontramos hoy, tanto en lo que respecta al poder como en lo que respecta a las mujeres. Para mí es fundamental subrayar esto. El machismo, la sumisión, el patriarcado están muy presentes en esta función. Y aunque este texto se escribió hace siglos, todavía seguimos en esa lucha. Creo que estas mujeres, a pesar de lo difícil que lo tienen, luchan contra el tirano.












