El Corral de Comedias de Alcalá de Henares acoge, con motivo del 8 de marzo, Como si fuera esta noche, escrita por la dramaturga española
Una entrevista de Ana Mª Caballero
El Corral acoge por una única función la propuesta Como si fuera esta noche, coproducida por Dos Lunas y Teatro del Agua este próximo viernes 6 de marzo. Escrita por la dramaturga, poeta y profesora de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Granada, Gracia Morales, la obra llega con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo. Morales es autora de obras teatrales como NN12, Un lugar estratégico y La grieta, entre animales salvajes, y en el año 2000 fue la primera mujer ganadora del premio Marqués de Bradomín. Como si fuera esta noche fue su primer trabajo para la compañía Remiendo Teatro, de la que es fundadora, y suma más de veinte producciones en distintos idiomas. Hablamos con ella con motivo de esta coproducción hispanoargentina dirigida por Ana Scannapieco.
PREGUNTA: ¿Cuándo y cómo surge la escritura de Como si fuera esta noche?
GRACIA MORALES: Escribí este texto en el año 2002. Nosotros teníamos en Granada recién creado un grupo de teatro llamado Remiendo Teatro y queríamos hacer un montaje donde interviniéramos dos actrices. Esa era la única consigna. Entonces, como yo tenía el deseo de hacer algo que profundizara en las relaciones madre-hija, en abordar este juego temporal de qué pasaría si una madre y una hija pudieran juntarse teniendo las dos la misma edad, cómo hablarían, cómo sería ese encuentro, me lancé a ello. A partir de ahí empecé a trabajar y fui encontrando la historia. La otra cuestión, que se volvió tan central en la obra, la de la violencia machista, no fue realmente un punto de partida, sino que lo desarrollé mientras estaba buscando la historia y trabajando los personajes. Desde que la escribí para Remiendo Teatro, le han pasado muchas cosas a este texto.
P: La persistencia de la memoria es una constante en tu obra dramática, ¿de qué manera se ve reflejada en esta propuesta que llega al Corral?
G.M.: Pasan dos cosas. Por un lado, es importante esa tarea del teatro como un lugar en el que se hace presente la memoria, donde se encarna en un cuerpo y una voz, es decir, que no queda como un elemento abstracto, sino que se vuelve sólida. Por otro, también es cierto que otro elemento que transita casi todo mi teatro es el tema del abuso de poder en distintos ámbitos, como esta cuestión de la violencia machista presente en la obra.
En cualquier caso, lo que me gusta mucho es la experimentación con el tiempo que permite lo teatral, ese espacio mágico donde el pasado puede entrar de una forma material. Como si fuera esta noche es uno de mis primeros textos y entonces no tenía claro cuál era mi “identidad” como dramaturga. Lo cierto es que, incluso hoy, no quiero dejar sorprenderme a mí misma en los procesos de escritura. Pero desde luego que este fue un texto decisivo que me marcó mucho.
P: La relación entre madres e hijas no siempre es fácil y muchas veces no nos atrevemos a compartir nuestros pensamientos con unas y otras por no herir, por un sentimiento de culpa o de deuda… ¿qué cosas dejaron de decirse los personajes de la propuesta, Mercedes y Clara?
G.M.: En la vida real ellas no pudieron o más bien no tuvieron la forma de conocerse en la adultez. No tuvieron la oportunidad de afrontar muchas de las cuestiones que quedaron pendientes. Esta obra permite que en esa noche mágica, ese juego con el tiempo permita un encuentro que en la vida real sería imposible. Clara, la hija, puede contarle a Mercedes, la madre, la vida que ha llevado como adulta. También pueden hablar de la relación que tenían el padre y la madre y de la que Clara era testigo infantil, sin poder tener una visión clara y lúcida al respecto. Clara luego se cría en un contexto muy diferente del de su madre y se produce entre ellas un gran salto generacional.
En mi propuesta de escritura, las circunstancias de Mercedes ocurren en los años 80 y temas como la crianza o la manera en que entienden la feminidad una y otra hacen que exista una diferencia abismal. Cierto es que con nuestros padres hay cosas que no se hablan por cierta sensación de culpa, de incomprensión, de vergüenza, pero existe también algo que nos vincula profundamente: el amor, el cariño, el deseo de comprender al otro. A mí me interesaba que ellas pudieran hablar desde ese cariño. Esto posibilita su diálogo, aun con los silencios existentes, porque Mercedes no es capaz de justificar ante Clara lo que está viviendo, no puede verbalizarlo, que es lo que suele ocurrir cuando alguien sufre una situación de violencia en el hogar.
«Esta obra permite que en esa noche mágica, ese juego con el tiempo permita un encuentro que en la vida real sería imposible»
P: En tu trayectoria también es frecuente establecer un diálogo entre el mundo de los vivos y el de los muertos ¿de dónde surge esa necesidad de borrar esta frontera?
G.M.: Antes de hablar de la necesidad, habría que hablar de la posibilidad. La primera pregunta es ¿por qué no? El teatro no es la realidad. El teatro abre un componente imaginario en el que los juegos con el tiempo, esta dualidad de la vida /muerte, el uso del monólogo interior… todo eso es posible. Se puede hacer. Porque el teatro es un espacio donde «se juega en serio», como bien dice José Sanchis Sinisterra. Todas estas opciones son legítimas y son posibles. Me apetece explorarlas porque son sugerentes, son estimulantes. Además también permiten dar voz a quien radicalmente no la tiene. El muerto, el fallecido, el desaparecido, el asesinado, no puede tener voz en la vida real y dársela en el teatro es muy poderoso.
Hay muchos dramaturgos y dramaturgas actuales que han utilizado y utilizan este recurso. Quizá existe una necesidad a nivel nacional de recuperar esa memoria, de los que ya no están. También yo también tengo un entronque muy profundo con la literatura hispanoamericana. La descubrí en la adolescencia -me marcó la lectura de Pedro Páramo de Juan Rulfo en el instituto- la leí con pasión, me afectó mucho, y ahora viajo bastante a Latinoamérica y estoy muy al tanto de lo que allí se crea. Entonces, todo esto genera un magma, algo latente que tiene que ver mis gustos, que tiene que ver conmigo, con mi imaginario y seguramente también tiene que ver con nuestra historia nacional. Todo esto quizá es lo me ha llevado a ese interés por la voz de los muertos.

P: ¿Qué vamos a ver sobre el escenario del Corral de Comedias de Alcalá? ¿Cómo ha reflejado esto en escena Ana Scannapieco, la directora de este montaje?
G.M.: Tengo una relación muy cercana con el CELCIT –Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Argentina)-, donde me han publicado varios textos teatrales y entre ellos está Como si fuera esta noche. Por eso, la obra ha tenido mucha difusión en toda Latinoamérica. Ana Scannapieco y su equipo la estrenaron en Argentina y luego también la pudieron representar en la Sala Mirador de Madrid unos días. Ahí pude asistir al espectáculo y comprobar que el montaje genera ese ambiente íntimo, cercano y de una emoción contenida, que resulta esencial en el texto.
P: ¿Qué esperas que se lleve el público que vaya a ver la obra y por qué crees que deberían verla?
G.M.: Lo que va a ver el público es una historia donde, por una parte, no hay estridencias ni crueldad, aunque esté tratando un tema tan complejo y doloroso. Y creo que, por otro lado, se va a llevar una experiencia que apela a lo emocional y también a la empatía y al interrogarse sobre este tipo de situaciones. Van a ver un espectáculo sencillo, muy volcado en la interpretación de las dos actrices, y muy íntimo, como meterse en un espacio privado de estos dos personajes. En definitiva es una obra que no intenta dar soluciones, pero sí mantener una honestidad con la temática que se aborda. Se va a encontrar personajes muy cercanos, muy reales y reconocibles, que no son heroínas, que tienen dudas, límites, inseguridades…
P: Por último, ¿qué proyectos estás desarrollando últimamente?
G.M.: Hace poco se publicó en la revista Primer acto una obra mía, titulada El vientre de las arañas, que obtuvo el premio Jesús Domínguez. Trata sobre un tema que también me parece necesario y urgente como son los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en las personas adolescentes y me encantaría que tuviera una vida escénica.
También sigo escribiendo poesía y ahora me gustaría ser capaz de abordar una cuestión muy compleja que es la tendencia entre los hombres jóvenes a manifestar una actitud claramente racista, machista, y, en ocasiones, violenta. Es una situación que me preocupa mucho, pero el tema es tan complejo que no sé si encontraré el enfoque adecuado para abordarlo. Estoy en ello.













