Carolina África: «Hay que tener más amor que miedo»

El Corral de Comedias de Alcalá presenta CASA- MIENTO (bodas sin sangre), una pieza escrita, dirigida e interpretada por la autora madrileña que celebra la vida, la memoria y la libertad a través del teatro de objetos y el humor

Carolina África | Fotografía: Daniel Caño

Una entrevista de Gabriel Pérez de Castro

El Corral de Comedias de Alcalá de Henares acoge el próximo 22 de noviembre CASA-MIENTO (bodas sin sangre), la nueva creación de Carolina África que llega en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Escrita, dirigida e interpretada por la propia autora, la obra es una celebración de la vida y la libertad femenina, un viaje a través de generaciones de mujeres que revisan los vínculos, las tradiciones y las heridas heredadas. Con humor, emoción y teatro de objetos, África invita al público a reflexionar sobre el amor, la memoria y la fragilidad de la existencia. Con motivo de su presentación en el Corral, conversamos con la creadora sobre el origen íntimo de la pieza, sus referentes y los desafíos de sostener en solitario un espectáculo tan personal.

Pregunta: Me gustaría comenzar por el origen de CASA-MIENTO (bodas sin sangre). ¿Cuál fue el germen de la obra?

Carolina África: Diría que el germen fue el deseo de celebrar la vida. La obra nace tras el nacimiento de mi hijo, Sergio. Tuve una preeclampsia grave, una complicación muy fea, y esa experiencia tan fuerte, en la que se rozan la vida y la muerte, me cambió por dentro. En la sala de neonatos, al lado de mi pareja, sentí una gratitud inmensa por estar vivos, por lo frágil que es todo. Yo que siempre había estado en contra del matrimonio —mi madre no se lo creía—, en ese momento le pedí matrimonio a Julio. Fue algo muy puro: una alianza de amor y de supervivencia. De ahí surgió la necesidad de escribir esta obra, que reflexiona sobre las bodas a lo largo del tiempo, sobre cómo se casaban nuestras abuelas y sobre qué significa hoy unirse a alguien.

P: ¿Y cómo se tradujo esa experiencia vital en el universo escénico de la obra?

R: CASA-MIENTO es también un homenaje a mis raíces. Yo soy de pueblo, de recoger aceitunas y plantar tomates, de vecinos que se conocen todos. He utilizado nombres y objetos que pertenecen a mi familia: un botijo, un costurero, unas chaquetas. El espacio es un desván donde conviven generaciones, un lugar lleno de memoria. Me interesaba ese viaje por las distintas etapas: las abuelas con matrimonios concertados; las madres, que ya rompieron algunos moldes; y nosotras, que seguimos negociando entre libertad y herencia. Por eso el título juega con “casa” y “miento”: porque mezcla verdad y ficción, recuerdos y temores, realidad y fantasía.

P: ¿Por qué decidiste incorporar el teatro de objetos como parte esencial del lenguaje de la obra?

R: Desde que soy madre, estoy muy en contacto con los objetos. En casa hago hablar a las cucharas y a los calcetines (ríe). Así que me pareció natural trasladar eso al escenario. El texto ya especificaba que la madre era un costurero, el padre unos zapatos y los novios muchas chaquetas. Esos objetos están muy ligados a mi biografía: mi madre siempre cosía, mi abuelo fue sastre. El costurero simboliza la tradición, el cuidado. Los zapatos del padre, el paso, el viaje. Luego, en los ensayos, surgieron los maniquíes, que representan las presencias ausentes, los que ya no están. Me gusta esa mezcla de lo vivo y lo inerte, de lo que se mueve y lo que permanece.

Carolina África | Fotografía: Daniel Caño

P: Sostener el espectáculo tú sola en escena no debe de ser fácil. ¿Cómo ha sido ese reto a nivel interpretativo y técnico?

R: Un salto mortal al vacío. Tenía mucho miedo, pero también muchas ganas. Un amigo me dijo algo precioso: “Hay que tener más amor que miedo”. Y es verdad, ese fue mi motor. Venía de dirigir una película, Verano en diciembre, y sentía la necesidad de volver al escenario, de jugar, de recordar por qué empecé en esto. Quería demostrarme de qué era capaz. Es un bululú, un monólogo donde manipulo objetos, canto, bailo, interpreto muchos personajes. Es un viaje por todos los lenguajes que he ido aprendiendo. He contado con asesorías en las áreas que no conocía tanto, como los objetos, y con la mirada externa de mi pareja y de mi socia, que me han ayudado a pulirlo todo con cariño.

P: CASA-MIENO llega al Corral de Comedias en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. ¿Qué significa para ti este contexto?

R: Es un marco más que justificado. La obra es, de hecho, una declaración de intenciones frente a la violencia de género y la falta de libertad de las mujeres. Invita a mirar hacia atrás y a revisar de dónde venimos, a reconocer las violencias heredadas y a no perder los derechos conquistados. Hay una escena especialmente dura, la de una niña que sufre un abuso por parte de un familiar, y que conecta con algo muy profundo: la educación sentimental de las mujeres, el miedo, la herencia del silencio. Pero también hay humor, música, celebración. Es una función que abraza la vida y la libertad.

P: Has mencionado a Lorca como una influencia clara. ¿Qué otros referentes han nutrido la creación de la obra?

R: Lorca está muy presente, por supuesto. Hay guiños directos a Bodas de sangre y a su lenguaje popular y poético. Pero también hay otros referentes: La Argentina, que fue inspiración musical; la titiritera Ilka Schönbein, a la que admiro profundamente y a la que rindo homenaje en la escena del parto; y Loïe Fuller, pionera del movimiento escénico con telas. De ella tomé la idea del velo que se transforma, que baila, que se convierte en otra cosa. También hay música contemporánea, como Atrévete de Calle 13, porque me gusta tender puentes entre mundos muy distintos.

P: ¿Qué te gustaría que se llevara el público al salir del teatro?

R: Que salgan con ganas de celebrar la vida. La obra termina con una performance colectiva, una boda compartida donde todo el público participa. Es una fiesta. Pero, más allá de eso, me gustaría que cada persona recordara sus raíces, su historia, y se reconciliara con ella. Que se agarre fuerte a lo que ama, que celebre con quienes quiere, que no olvide a quienes estuvieron antes. Hablo de mis amores, de mi familia, de mis abuelas… pero en realidad hablo del amor por el teatro y por la vida. CASA-MIENTO es eso: un rito para celebrar que seguimos aquí.

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