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Carolina África: “Creo que en la vida desde que nacemos nos estamos preparando para salir del hogar pero creo que ese camino es de ida y vuelta”

Otoño en abril es la segunda parte de la obra de Carolina África, Verano en diciembre, que llegará al Corral el 26 y 27 de mayo

Tras el éxito cosechado en el Corral con Verano en diciembre, regresa La Belloch Teatro con otra entrañable obra de Carolina África, segunda parte de aquella: Otoño en abril.

En palabras de su autora y directora, este espectáculo estrenado en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional, “cuenta el eterno e inevitable retorno de unas hijas al nido de su madre, aunque ese hogar no sea un refugio añorado y necesario, sino el lugar incómodo del que se huyó, en el que no es posible ser quien queremos ser, pero del que las circunstancias no nos dejan escapar. Dar el paso de ser hija a ser madre, convivir con el abismo generacional y tecnológico, abandonar la protección y aprender a darla, dejar volar, sufrir, amar, reír, perdonar y atacar como en las mejores-peores familias. Un mes de abril de cinco mujeres ansiosas por florecer en una primavera ahogada por la lluvia”.

Hablamos de la obra con su autora, directora e intérprete, Carolina África:

PREGUNTA. Antes de nada, ¿Cuál es la historia que va a encontrarse el espectador que vaya a ver Otoño en abril?

RESPUESTA. La historia que se van a encontrar es la de una familia formada por muchas mujeres muy diferentes, con deseos propios, con sus dudas y sus anhelos. Una historia que mezcla la comedia y el drama en esta búsqueda de saber por donde ir tirando en la vida.

P. Esta obra toca un tema universal pero también muy personal en cada una de nosotras, nuestra relación con nuestra madre y el proceso de conversión en madre en sí mismo, ¿Nace este tema de tus propias inquietudes? ¿Cuál es su proceso creativo?

R. El proceso creativo nace de mí misma al convertirme en madre, el experimentar en mí ese cambio de haber sido hija a convertirme en madre. Con una circunstancia muy concreta que me ocurrió en el nacimiento de mi hijo, en la obra es una hija, que es un problema de salud muy complejo. Creo que en la vida desde que nacemos nos estamos preparando para salir del hogar y emprender nuestro propio camino, pero creo que ese camino es de ida y vuelta.

La obra es una oda a nuestras madres, a nuestras hermanas, a sabiendas de que abandonarás el hogar, pero siendo consciente de que regresarás eventualmente a él, porque es nuestro lugar de refugio. Incluso aunque a veces ese mismo sitio de refugio es el mismo en el que te sientes reprimido o que no te permiten ser tú mismo. Pero al final siempre acabamos regresando al cuidado de los padres.

P. Para aquellos que no lo sepan, esta obra es la segunda parte de Verano en diciembre, ¿Qué tienen en común ambas obras? ¿De qué necesidad nace la segunda parte?

R. Son obras totalmente independientes, pero es verdad que en la primera había la idea de juntar a la familia y hacer un viaje en común lleno de deseos y esperanza, aquí sucede al revés, es un quiebro personal donde cada una se da cuenta de que quiere empezar su propio camino y cometer sus propios errores. Sobre todo sin la protección de las alas de mamá.

Entre la primera y la segunda obra para el espectador tan solo han pasado unos meses, pero para la dramaturga, para mí, han pasado casi diez años. Y bueno, esta obra tiene algo muy personal, es una observación profunda y con amor de mi propia familia, entonces pasan diez años y el motor vuelve a ser el hecho de convertirme en madre, que casualmente es como acababa la primera obra, con un embarazo en el personaje que yo represento.

Entonces es un poco mi forma de escribir, tiende a ser contando experiencias que a mí me han traspasado o me han transformado porque creo que es la única manera honesta de dar algo al espectador. Yo tengo la necesidad de volver a estas mujeres, que son fruto de mi imaginario, son ficción, pero que en cierto modo tienen algo de mi propia vida y volver a ellas también para explicarme ese nuevo momento por el que estoy viviendo. Yo pienso que la gestación de una obra son los propios personajes, o eso me pasa a mí, que ellos me piden que los escriba. Fue un momento bonito de poder volver a bucear, la ficción da una libertad muy grande para atreverte a contar cosas o preguntarte cosas que en la vida real no harías y nace un poco de esto.

P. Es curioso porque ese personaje del que nos hablas, que es con el que más te identificas, acabó la obra, quedándose embarazada sin saber que diez años más tarde también acabarías dando a luz a tu hijo, ¿Cómo es esto?

R. Yo cuando escribo la obra tenía muy pocos, 30 años recién cumplidos, pero es verdad que este personaje concreto, que es pintora, podría ser la que se dedicase al teatro, es incomprendida por su familia que no entiende que quiera dedicarse al arte. Y es cierto que el personaje termina con un embarazo, pero vaya, era ficción absoluta. Ha sido pura casualidad, además ha pasado algo muy curioso porque todas mis compañeras que han pasado por el papel mientras hemos rotado por mi embarazo, todas, las tres, se han quedado embarazadas en un periodo de dos años, o sea que sí hay algo de evocar la realidad en algo mágico.

P. ¿Son los mismos personajes que protagonizaron Verano en diciembre, o son nuevos personajes?

R. Son los mismos, el cambio que hay es que en la primera obra la abuela fallece, pero hay una cuarta hermana que está en Argentina y en esta vuelve a España y no vemos a la abuela, pero igualmente siguen siendo cinco mujeres de una familia. Esta vez con la hermana que estaba fuera en vez de la abuela.

P. Es una obra muy femenina, ya que el tema que trata es el pasar de hija a madre, pero además es importante el rol de la familia en sí ¿Cómo es el rol de la mujer dentro de esta familia?

R. La verdad es que no es que sea una obra femenina en sí, sino que casualmente las cinco integrantes de esta familia son mujeres. A mí me parece que hay grandes misterios en la vida, pero la vida en sí es el mayor de todos, el hecho de dar a luz, crear vida, y eso es algo que solo podemos hacer las mujeres. También siento que esta obra pone en evidencia que hay muchas cosas que vivimos las mujeres y de las que no se habla suficiente en la ficción como el parto, el postparto… Y creo que en esta obra hay eso, entender y perdonar todo lo que les reprochábamos a nuestras madres porque una vez que nos convertimos en ellas entendemos muchas cosas.

Lo bonito es que para los hombres también es importante que reconozcan este milagro de existir, esto seas hombre o seas mujer te lo ha dado tu madre, entonces bueno, hay algo ahí de relaciones familiares que aunque seas hombre o mujer es igual en todos.

P. Como he mencionado antes, esta obra trata un tema muy general y a la vez muy específico, ¿A qué tipo de público le recomendarías esta función?

R. A todo el mundo. Lo bonito que nos pasa con el público es que la gente suele ver reflejada a su propia familia, y de una manera muy íntima, y piensa como “Tengo que venir con mi madre o tengo que venir con mi hermana”, hay detalles muy pequeños que consiguen conectar con el universo familiar de cualquier persona que se acerque.

P. Personalmente, ¿Cómo le gustaría que saliese el espectador después de ver la obra?

R. Me gustaría que saliera con el corazón blandito de haberse reído, de haberse emocionado y reconciliado con ese primer núcleo que es la familia, con su propia familia. Cosas muy bonitas que nos han dicho al salir de esta función es que han querido llamar a su madre para darles las gracias o pedirles perdón. No sé, que haya un viaje a reconocerte en tu propia familia y quizás perdonar o entender algo más este misterio.

La obra llegará al Corral de Comedias los días 26 y 27 de mayo.

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