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Béatrice Fulconis: «De Bette Davis he aprendido que la resistencia es imprescindible»

Loba llega al Corral los días 17 y 18 de mayo. Teatro del navegante se adentra en la vida de la célebre actriz estadounidense Bette Davis, en un espectáculo que propone un viaje a la época dorada de Hollywood con sus luces y sus sombras.

Béatrice Fulconis en una escena de Loba | Foto: José Vicente.


Hablamos con Béatrice Fulconis, actriz y fundadora de la compañía vallisoletana Teatro del Navegante, que interpreta a Bette Davis, una mujer sincera, vulnerable y empática, que luchó por reivindicar la esencia y el talento femenino con independencia de la edad. Loba podrá verse en el Corral de Comedias los días 17 y 18 de mayo a las 19:30 h.


Corral de Comedias: Antes de embarcarte en este proyecto, ¿qué sabías de Bette Davis?

Béatrice Fulconis: Puede sonar como a broma, pero cuando era pequeña ponían muchas películas de esta época del Hollywood dorado y no teníamos más televisión que La 1 y veías los domingos las pelis que emitían. Yo ya entonces tenía mis inquietudes artísticas y pensaba que, si había alguien en Estados Unidos que se llamaba Bette, yo me llamaba Bea y pues también podía llegar a ser alguien. No sabía que Bette no era Beatriz, pero a mí me sonaba muy parecido. Y, bueno, la verdad es que no había profundizado en su filmografía y en su carrera hasta que llegó Loba a nuestras manos.

CC: ¿Qué te ha descubierto este espectáculo sobre ella?

B.F.: Me lo ha descubierto todo. La verdad es que el texto de Juan Mairena es maravilloso. Ha escrito un texto que nos ayuda a conocerla como persona no como personaje famoso ni como actriz. Conocer la esencia de Bette Davis. Cuando leí por primera vez el texto me vi encima del escenario interpretándola porque me pareció magnífico.

CC: ¿Cómo has preparado el personaje?

B.F.: Loba llegó a nosotros estando confinados durante la pandemia. Xiqui Rodríguez y yo, que somos Teatro del Navegante, estábamos encerrados en casa y buscando cuál sería nuestro próximo espectáculo. Tuve la suerte de que llegó en ese momento, que no podíamos hacer otra cosa, y me pude sumergir en ella porque hay mucha documentación visual. Hay muchas entrevistas de ella y hay muchas películas. Hay 87 títulos y, aunque es imposible acceder a todas, a las más conocidas, sí.

Y cuando me enfrenté a la composición del personaje, es verdad que empiezas a observar mucho cómo se mueve, sus reacciones y empezamos trabajando un poco desde ahí. Pero luego decidimos limpiar todo y no quedarnos con la forma, sino con la esencia. La esencia ya está en el texto y era mucho más importante encontrar la fuerza interior de Bette Davis que la forma exterior.

Xiqui Rodríguez y Béatrice Fulconis en una escena de Loba | Foto: José Vicente.


CC: ¿Cuál ha sido para ti el mayor reto?

B.F.: El mayor reto es que el público está viendo a alguien que conoce, que no es alguien ficticio, es Bette Davis. Y cuando tú vas a ver un espectáculo sobre Bette Davis esperas ver a alguien lo más parecido a ella. Y yo no me parezco a ella físicamente. Es verdad que esa búsqueda de la esencia es algo que a mí me emociona mucho. Cuando al acabar la función alguien que ha visto el espectáculo me dice: «soy un gran admirador o admiradora de Bette Davis y es que la he visto», entonces a ti se te ponen los pelos de punta, porque sientes que, por lo menos, en lo que has intentado contar y transmitir, lo has conseguido.

CC: Para ti sin duda ese es el mejor reconocimiento.

B.F.: Claro, y que conociéndola mucho han descubierto muchas cosas sobre ella. El texto tiene todo ese descubrimiento de detalles que el público general no conoce. Pero lograr que quien lo está viendo le llegue a nivel emocional es maravilloso, porque el espectáculo es una bomba emocional en todo lo que cuenta y lo que vive. Xiqui Rodríguez ha sabido hacer muy bien una dramaturgia en la que ha encontrado en cada momento una manera de contar diferente y que el público pueda zambullirse dentro de toda esa vorágine de emociones. Ella es emoción constante, en todo lo que dice y en todo lo que cuenta; no da puntada sin hilo. Todo tiene un porqué y sabe hacia dónde va.

Una de las frases que dice ella es: «El actor debe saber siempre dónde está, debe estar al mando, debe ser consciente en todo momento de cada situación». Ella era eso: tenía un control absoluto en escena y el personaje que interpreto es eso, es un control absoluto, pero en ciertos momentos, hay una ruptura, el personaje se rompe porque sus vivencias son durísimas.

CC: ¿Crees que todavía hoy la edad en la mujer sigue condicionando mucho su carrera profesional y su valía?

B.F.: Absolutamente. En ese sentido las cosas han cambiado muy poco; quizás algo, pero muy poco. Yo llego a los 50 ahora en el mes de julio y tengo la gran ventaja de tener mi propia compañía de teatro en la que cuento lo que quiero contar, y puedo manejar a mi antojo lo que quiero hacer. Pero hay muchas compañeras, o si decidiera dedicarme al cine o no tuviera mi compañía, que se encuentran que llegada la situación de los 50 o pasados los 50 están al borde del olvido profesional.

Béatrice Fulconis y Xiqui Rodríguez en una escena de Loba | Foto: José Vicente.

Muchas veces ves anuncios del tipo: «Se busca actriz de 35 años para interpretar personaje de 50». Y esto es terrible. No buscan en ningún momento la experiencia, sino que buscan simplemente lo exterior. ¿Y para qué quieres una chica de 35 para interpretar un papel de 50? Y tengo amigas que se dedican al cine y a la televisión que están en esa situación y que, por tanto, les cuesta mucho encontrar trabajo. Es una carrera terrible llegar a ello. No estamos como en los años 30, pero sigue habiendo un escalón gigantesco con la edad.

CC: ¿Qué ha aprendido Béatrice de Bette?

B.F.: He aprendido que lo que yo pensaba ella me lo ha corroborado. Ella siempre luchó por ser ella misma, luchó porque sus papeles tuviesen toda la verdad posible. A ella le daba igual lo que un director le pidiera, que si estaba convencida de que tenía que llevar a un personaje por otro lado, iba a hacer todo lo posible por intentar convencerle de ello. De Bette Davis he aprendido que la resistencia es imprescindible, que tienes que ser consecuente contigo misma y luchar por lo que quieres. Porque fue una mujer que resistió carros y carretas. Dentro del espectáculo hay un capítulo de violencia de género; ella sobrevivió, ella fue una superviviente. Y actuó hasta el último minuto que estuvo delante del público en San Sebastián.

Estuvimos en Donostia y fue muy emocionante poder estar en la última ciudad que le dio la oportunidad de, como dice el texto, «salir por la puerta grande». Pudo abandonar este mundo habiendo sido aplaudida, reconocida y volvió a ser Bette Davis, de nuevo, por unos momentos.

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