Cómo contar a través del objeto

Por Víctor Longás, escenografía e iluminación

Una de las cosas más interesantes de cualquier proceso de creación es la búsqueda, y, tener el espacio adecuado para buscar es una total suerte. La búsqueda nos lleva a lugares desde donde emergerá nuestra puesta en escena y, mi labor como escenógrafo-iluminador no solo es materializar esos lugares sobre el escenario, también lo es crear de la nada sus cimientos e ir transformándolos, proponer puntos de partida para esa búsqueda y trabajar sobre ellos y, si es posible como en este caso, hacerlo con los propios actores durante el proceso.

Los universos posibles dentro del Decamerón son innumerables. Boccaccio elabora un enorme collage de historias, en su mayoría bastante terribles, que me hacen pensar en un enorme retablo compuesto por los instintos más humanos.  Dentro de esos cuentos, y ya centrándonos en los que hemos seleccionado, hemos buscado universos plásticos para poder dialogar directamente con ellos. El cine de Pasolini, los mundos imaginarios de Paul Mcarthy, la pintura de Andrea Commodi o del mismísimo Bpotticelli nos sirven para aproximarnos a las palabras de Boccaccio.

Empezado a trabajar con objetos que nos remiten al universo de los diferentes cuentos es algo que nos puede llevar a juntar todos esos mundos. Algunos de ellos directamente son reproducciones impresas de los lienzos en los que Botticelli plasmó la trágica historia de Nastagio degli Onesti; otros son elementos que claramente, partiendo de nuestra contemporaneidad, para nosotros conectan con los universos de los cuentos como máscaras o algunas piezas de decoración de época que junto a otros elementos carentes de significado concreto y que pueden transformarse y atravesar la totalidad de la propuesta (sillas, arneses, cuerda, papel, colchonetas) llegan a conformar una suerte de collage tridimensional que los actores intervienen, juegan y habitan.

Para mí ha sido muy interesante partir del trabajo con todo este tipo de objetos y recursos en la sala de ensayos, la búsqueda de imágenes con ellos, relaciones espacio-actor, colores, sombras y texturas. Pienso en la unión de estos elementos como un collage escénico que nos lleva a tener en un mismo plano piezas de todas estas historias y universos dentro de un espacio que nos remite a ese lugar de encierro donde se cuentan todas estas historias, el teatro como refugio, el muro como elemento protector sobre el que construir y exponer todas estas historias.

La peste que nos asola

Por Josete Corral, dramaturgo

Alguna vez que otra hemos escuchado ese monólogo de un tal Shakespeare  que arranca con algo así como “ser o no ser”. Un poco después, quizá tomada ya la decisión, Hamlet dice “dormir, tal vez soñar”. Puede que soñar sea huir un poco. Huir de los procesos que conocemos, de la precariedad, del tic-tac del reloj, de la invisibilidad absoluta y entrar en una habitación donde soñaremos, de la mano de Boccaccio, la construcción de un mundo nuevo.

Arrancamos este sueño o este viaje en el que aspiramos a que este edificio -como ya hacía en XVII- nos cobije de la peste que nos asola y que un libro que tiene ya más de seiscientos años nos sirva de guía para combatirla. El Decamerón es nuestro manual de supervivencia en este proceso, en esta travesía a través del teatro que nos gusta hacer, de los temas de los que queremos hablar y las formas en las que nos gustaría comunicar sobre un escenario quiénes somos y por qué estamos aquí, en esta habitación, soñando.

No estamos solos, además de la protección de nuestro vetusto refugio y de los consejos de Boccaccio, nos acompañan también en nuestro viaje Raquel Alarcón, orientándonos sobre la dirección, Carmen Soler, sobre la dramaturgia, entre muchos más como Carlota Ferrer, Ernesto Arias, Maria Prado, Silvia de Marta o Juan Gómez Cornejo, entre otros que todavía están por unirse, además, por supuesto, del maravilloso equipo del Corral que tanto hace porque este viaje llegue a buen puerto. Si conseguimos salir airosos de este viaje o si, por el contrario, hemos caído víctimas de la terrible pestilencia podréis comprobarlo muy pronto, el 6 y el 7 de diciembre en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares.

‘Una habitación para soñar’: jóvenes creadores habitan el Corral

La de 2019 es la segunda edición de ‘Una habitación para soñar’, un proyecto que tiene como objetivo “apoyar la creación artística emergente en la Comunidad de Madrid”, y visibilizar “aquellos trabajos artísticos relevantes que aborden una reflexión sobre las problemáticas estéticas, sociales e intelectuales actuales desde la mirada de jóvenes creadores”, según se expresa en las bases de la convocatoria de este certamen, iniciativa de la Fundación Teatro de La Abadía en colaboración con la Comunidad de Madrid.

Así, desde la dirección artística del Corral de Comedias se ofrece a los jóvenes artistas seleccionados un completo programa de tutorías y mentoring útil para las carreras que están comenzando, impartidos por profesionales especialistas de distintos ámbitos de las artes escénicas y la gestión cultural. Durante los meses de octubre y noviembre de 2019,realizará su residencia en los espacios escénicos del Corral de Comedias el grupo de creadores que ponga en pie la versión de Decameron que se estrenará en el Corral de Comedias los días 6 y 7 de diciembre. Forman el equipo Víctor Longás a la escenografía, vestuario e iluminación; Josete Corral y Tamara Gutiérrez a la producción; Manuel Pico, Marc Servera y Belén Landaluce como intérpretes; y Josete Corral a la dirección y espacio sonoro.

El montaje se basa en el célebre texto de Giovanni Bocaccio que narra cómo un grupo de jóvenes atrapados en una ciudad atacada por la peste se las arregla para fugar hacia lo imaginario. “El Decameron es un marco para reflexionar sobre a dónde ir después de habitar esta absoluta pérdida de esperanza”, expresaba el equipo de creadores en la documentación de su propuesta. “Planteamos el hecho escénico como refugio y resistencia frente a la peste que asola nuestro tiempo”, desplazando “el foco anticlerical y erótico de la obra original hacia una reflexión escénica sobre la Historia y el fracaso de la civilización”, y preguntándose “¿cómo enfrentamos un mundo y una civilización moribundos en los que hemos perdido completamente la esperanza?”. La pieza escénica está estructurada en seis cuentos, y la protagonizan tres personajes que recorrerán música, la danza, el circo o los títeres, “no queremos imponernos límites sino estar abiertos a explorar las posibilidades expresivas de la escena”, añaden los creadores.